Pasa todos los días y en todos los locales. Lo que cambia entre un restaurante ordenado y uno que descuadra es cómo se registra ese cambio: con motivo y con aviso a cocina, o a gritos y con la cuenta corregida a mano.
1 El cambio de último minuto
El pedido ya se envió. En cocina están el ceviche y el lomo. El cliente cambia de idea, o se acabó el insumo, o el mozo se equivocó al tomar el pedido.
Sin una herramienta para eso, quedan dos malas salidas: anular la comanda completa (y hacer que cocina rehaga lo que ya estaba bien) o dejarlo pasar y arreglar la cuenta al cobrar. Las dos terminan en descuadre.
Todo lo que afirma esta guía está comprobado sobre el sistema real. Las capturas son pantallas reales de Facturalaya, no maquetas.
2 Anular el plato, no el pedido
En el detalle del pedido, cada plato tiene su propia acción para anularlo. Tocas la ✕ del plato que sale y el resto del pedido no se toca: sigue en cocina, con su tiempo y su estado.
Prueba una corrección de último minuto sin romper la comanda.
Quiero probarlo gratis3 Con motivo, siempre
Antes de anular, el sistema pregunta por qué, con las razones que de verdad ocurren en un restaurante:

Ese motivo no es burocracia: es lo que después te deja saber si estás perdiendo plata por quiebres de stock o por errores al tomar el pedido.
4 Cocina recibe un aviso, no otra comanda
Al confirmar, la línea queda tachada, con su motivo a la vista, y aparece la opción de imprimir el aviso de cambio para la estación.

Es un detalle que parece menor y no lo es: reimprimir la comanda completa haría que cocina produzca dos veces lo mismo. Lo que sale es un aviso de cambio, corto y claro.
5 La cuenta se recalcula sola
En el ejemplo de la captura, el pedido era de S/ 36.00 y quedó en S/ 18.00 apenas se anuló el plato. Nadie tocó la calculadora, y cuando el mozo cobre, cobrará lo correcto.
Eso también significa que el comprobante sale bien a la primera: no hay que emitir y después corregir con una nota de crédito por un plato que nunca se sirvió.
6 Por qué no se puede «editar» la comanda
Una decisión de diseño que conviene entender: una comanda enviada no se edita. No se cambia la cantidad de una línea ya despachada a cocina. Si el cliente quiere dos en vez de uno, se anula el plato y se vuelve a pedir.
Suena estricto, pero es lo que mantiene sincronizados el papel que tiene cocina y lo que dice el sistema. Una comanda que cambia sola a espaldas de la estación es la receta para que salgan platos que nadie pidió.
Y si el pedido completo hay que anularlo, también se puede —con su motivo, y el pedido queda registrado como anulado, no borrado.
Mira también la pantalla de cocina que marca plato por plato.
Preguntas frecuentes
¿Puedo anular un solo plato sin anular todo el pedido?
¿Cocina se entera del cambio?
¿Qué pasa con el total del pedido?
¿Puedo cambiar la cantidad de un plato ya enviado?
¿Queda registro de quién anuló y por qué?
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